Geografía

Ubicación y datos geográficos:
La ciudad de Cipolletti se encuentra ubicada en el departamento de General Roca, al NO de la provincia de Río Negro, República Argentina. Tiene una posiciòn privilegiada, ya su jurisdicción se extiende sobre tres rios: el Limay, el Neuquén y el Negro, principal cauce hídrico de la Patagonia y el segundo en el país. El clima de la zona es seco, con una importante variación térmica entre estaciones y una temperatura anual promedio de 14º C. La ciudad se encuentra a + 256 metros sobre el nivel del mar, y su ubicación geográfica es 35º 57′ de latitud Sur y 67º 59′ de longitud Oeste.

La superficie total correspondiente al Municipio de Cipolletti es de 525.780 hectáreas:
– 1.485 has corresponden al ejido urbano;
– 13.441 has. son de zona rural irrigada;
– y 510.855 has son del territorio ubicado en la “Margen Sur” de los ríos Limay y Negro. Una región inmensa que hacia el oeste se extiende hasta el arroyo Naupa Huen (frente a las jurisdicciones de Piedra del Aguila y Picún Leufú).

La ciudad de Cipolletti se ubica en el corazón del llamado “Corredor de la Pera y la Manzana”, en el cruce de las rutas nacionales 22 y 151. Gran parte de su historia está ínitimamente ligada a la producción frutícola, por lo que el aspecto que presenta se encuentra claramente marcado por ello. La ciudad está ampliamente arbolada y rodeada de chacras productoras en las zonas irrigadas, las que crean una suerte de “cinturón verde” alrededor del casco urbano. En algunos lugares (especialmente en proximidades de los ríos), se puede observar la vegetación típica del valle: monte arbustivo, de baja altura. El área correspondiente a la Margen Sur muestra un paisaje típico de la estepa patagónica, con mesetas cortadas por cañadones y una vegetación arbustiva de escaso follaje y altura, funcional a la aridez del suelo y la sequedad del clima.


El Clima
En 1903, y por decreto firmado por el entonces presidente Julio Argentino Roca, se crea en la ciudad la Estación Meteorológica Cipolletti. Desde entonces, dicha institución ha tomado mediciones y aportado datos al estudio del clima en la región; información que resulta imprescindible, debido a que la ciudad ha crecido en gran parte en base al cultivo a gran escala de frutales de pepita (pera y manzana). Todos los datos expuestos aquí provienen de la Estación Meteorológica Cipolletti, y los promedios se han calculado en base a los registros de los últimos cien años.El clima de la región es seco y predominantemente frío, con una temperatura media anual de 14º C. Debido a la ausencia de grandes masas de agua en la zona y a la fuerte incidencia de la radiación solar existe una fuerte variación térmica (una gran diferencia entre las temperaturas mínimas y máximas), llegando hasta los 30º de diferencia. La temperatura media en los meses invernales es de aproximadamente 7º C (la mínima es de -12º C), y en los estivales de 20º C (la máxima alcanza los 40º). A causa de la ubicación geográfica de la ciudad (38º 57’ de Longitud Sur, 67º 59’ de Latitud Oeste), la duración de los días solares sufre también una variación, siendo el día más corto (21 de Junio) de aprox. 9h y 18 min. (alba 08:53, ocaso 18:11), y el más largo (21 de diciembre) de 14 h y 51 min. (alba 06:07, ocaso 20:49). El clima de la región es seco, siendo la media anual de 57% de humedad ambiente. Los meses más húmedos son los de otoño e invierno, durante los cuales se generan bancos de niebla y neblina. Es también en estos meses cuando se da una mayor presencia de nubosidad (escasa durante los meses de verano). Las heladas se dan entre marzo y octubre, siendo las llamadas heladas tardías (septiembre y octubre) las más perjudiciales a la producción frutícola, ya que para esas fechas las plantaciones se encuentran en flor, y, por ello, extremadamente vulnerables a los fuertes fríos. La media anual de precipitaciones es de 191,65 mm, repartidas principalmente entre el otoño (cuando se da una mayor cantidad de días de lluvia), y la primavera (cuando las tormentas son más significativas en términos de milimetraje precipitado). Las nevadas son raras en la ciudad y zonas aledañas, no tanto así los fenómenos menores, como la caída de agua-nieve o escarcha. Los vientos provienen principalmente del Oeste y tienen una velocidad media anual de 13 km/h. Hacia fines del invierno y a lo largo de la primavera, suelen darse fuertes vientos (generalmente del Oeste u Sudoeste), que pueden superar los 100 km/h, sin formar tornados, pero sí rafagosidad.

Zona del Alto Valle
La ciudad de Cipolletti está ubicada en la zona del Alto Valle, parte integrante del llamado Valle del río Negro, que atraviesa la Patagonia norte desde la cordillera de los Andes hasta el Océano Atlántico.
Este corredor geográfico atraviesa el territorio de las provincias de Río Negro y Neuquén, conformando el límite NO de la Patagonia. Durante el Período Cretácico, la región, bajo un clima cálido y húmedo, fue densamente arbolada y con una rica variedad de fauna, como lo demuestran la gran cantidad de restos fósiles vegetales y animales encontrados en la zona. El surgimiento de la cadena montañosa de los Andes (en la era Terciaria), transformó abruptamente el panorama. Se transformó en un paisaje semi-desértico similar al del resto de la estepa patagónica, variando solamente a la orilla de los distintos cursos de agua, donde la vegetación encontró un ámbito más favorable para su desarrollo.

El riego
Con la llegada del ferrocarril, y con él, de los pioneros, se pone en marcha una serie de obras que, con el tiempo, demostraría ser uno de los más ambiciosos (y exitosos) procesos de transformación del paisaje llevados a cabo en el país. La construcción de canales primero; diques y presas más adelante, cumplirá la importante función de controlar las periódicas crecidas de los ríos Neuquén, Limay y Negro, así como de irrigar vastas extensiones de terreno hasta entonces estériles, generando además una serie de lagos artificiales. Ya entrado el siglo XX, la construcción de las represas hidroeléctricas del Chocón, Alicurá, Piedra del Águila y Planicie Banderita, terminará de conformar el paisaje que actualmente tiene la región.


La cuenca del río Negro
El río Negro recorre 637 km desde su nacimiento en la confluencia de los ríos Limay y Neuquén hasta su desembocadura en el Océano Atlántico; en su recorrido atraviesa la estepa patagónica de Oeste a Este, formando a sus orillas un fértil valle. Posee una cuenca propia de 28.000 km2, y que, sumada a la de sus afluentes, alcanza los 125.000 km2. Es un río de importante profundidad y caudal (1.014 m3/s), que alcanza en sus puntos máximos un ancho de 3.000 mts, dividiéndose, a la altura del Valle Medio, en brazos entre los que se forman islas. Sus afluentes nacen en la Cordillera de los Andes. El Limay, en el Lago Nahuel Huapi, al sur de las provincias de Río Negro y Neuquén. El Neuquén, en las laderas del volcán Domuyo, en el norte neuquino. Esto hace que sus caudales aumentan considerablemente durante la época del deshielo en la Cordillera. Hasta la década de los ‘70, las grandes crecidas dificultaban el establecimiento de poblaciones permanentes en sus orillas. La construcción de las grandes presas atenuaron estos inconvenientes.


La meseta
La meseta patagónica presenta un relieve irregular, donde predominan las formaciones de terraza con declive hacia el Este, cortadas por cañadones de distinto ancho y profundidad, producto de la erosión causada por aguas pluviales estacionales, y valles o bajos (algunos de ellos transformados hoy en lagos artificiales), generados por hundimientos de la corteza. Los suelos de la zona sufrieron sus mayores transformaciones durante los períodos glaciales y peri-glaciales, cuando se depositó aquí la mayor cantidad del llamado rodado patagónico, sobre el que, con el tiempo y la acción de la erosión (eólica y fluvial), se asentó una capa de sedimentos arenosos y rocas de menor tamaño. Distintas son las condiciones en las zonas cercanas al río, donde las crecidas regularizaron el terreno, alisándolo y depositando en él un sedimento aluvional que resulta extremadamente fértil.


Flora y fauna
El suelo árido de la meseta patagónica, sumado al clima seco, predominantemente frío y con fuertes vientos, hacen que la flora regional sea la típica de las zonas semi-desérticas: arbustos de pequeño porte y poco follaje, generalmente espinoso, y adaptados al aprovechamiento máximo de la escasa humedad ambiente. Entre ellos pueden nombrarse a las jarillas, la sampa, el matasebo y el alpataco, a los que se suman especies estacionales que cumplen su ciclo vital en los meses de la primavera y dejan abundantes semillas a la espera de las próximas lluvias. La fauna autóctona cuenta con pocos mamíferos de gran porte (pumas, guanacos), principalmente ubicados en la zona occidental, donde el relieve más intrincado les permite esconderse. Sin embargo, bajo la aparente calma de la estepa existe una rica y compleja vida animal, que incluye gran cantidad de aves, entre las que se destaca el choique o ñandú patagónico, ave no voladora de gran tamaño. Siguiendo el ejemplo de este, existen varias especies de aves más pequeñas, capaces de volar, pero adaptadas a su vez para ser grandes caminadoras, ya que encuentran su alimento en las semillas e insectos que pueblan el suelo (calandria mora, jilguero, chorlo cabezón), así como también aves mayores, de caza y rapiña, como el carancho, el águila mora y el buho ñacurutú. Hay además cánidos (zorros gris y colorado), roedores (cuis, mara), reptiles (yarará, variadas especies de lagartijas) y, claro está, insectos y arácnidos (saltamontes, avispas, escarabajos, escorpiones, etc). A la vera de los cursos de agua, debido a la cercanía de las napas, el paisaje cambia. La vegetación se hace más densa, (algunos arbustos alcanzan los 3 m. de altura), y crecen árboles autóctonos como el sauce criollo y el coihue. A esto se suma la presencia de aves cuáticas (patos, cisne de cuello negro, garcitas), y de fauna ictícola autóctona (percas, pejerreyes), así como exótica, introducida para la práctica de la pesca deportiva (truchas marrón y arco iris). En las zonas donde la construcción de represas o diques ha generado áreas irrigadas, domina la flora exótica, con plantaciones a nivel industrial de árboles frutales (principalmente perales y manzanos, pero también vides, ciruelos, durazneros, etc), así como especies de mayor altura utilizadas como cortinas antiviento (álamo, ciprés, eucalipto). También en esta zona predomina la fauna exótica, introducida para su cría y comercialización: ovinos mayormente, bovinos y aves de corral en menor medida.


La Zona Bajo Riego
La organización del riego

El área rural irrigada de la ciudad de Cipolletti ocupa 13.441 has., que incluyen 1.097 parcelas con derecho a riego. Se calcula que aproximadamente 100 de estos lotes no se encuentran en capacidad de producir, ya por abandono de la actividad, ya por su transformación en casas quintas o complejos recreativos y/o deportivos. El dique nivelador Ingeniero Ballester, construido en 1916, es la cabecera del sistema de riego de la región. Ubicado sobre el río Neuquén, deriva un gran caudal de aguas del mismo hacia el canal principal, que recorre 130 km, dividiéndose a su vez en canales secundarios que llevan el agua a las distintas localidades incluidas entre Cinco Saltos y Villa Regina, siendo el Canal Secundario II el correspondiente a nuestra ciudad. De éste último se dividen a su vez canales terciarios y “comuneros”, que llevan el agua a las unidades agrarias. El Consorcio de Regantes de Cipolletti es el encargado de mantener y administrar el sistema de riego local, que cuenta con 79.269 metros de canales de riego y 72.520 metros de canales de drenaje.


Las chacras
El sistema productivo de la región creció, en respuesta a diversos factores, formando un sistema de múltiples establecimientos (comúnmente llamados “chacras”) de pequeña y mediana envergadura, con gran cantidad de productores independientes, diferenciándose radicalmente del predominante en otras zonas del país (como la pampa húmeda), donde abundan los grandes latifundios. De acuerdo a los datos arrojados por el Censo Provincial 1993, el 90% de las unidades agrarias del ejido municipal tienen una superficie menor a 15 has.; que, en su mayor parte, son trabajadas por sus dueños o arrendatarios junto con sus grupos familiares. Esta distribución de la producción alentó la formación, entre las décadas de los 40 y 60, de Asociaciones Cooperativas, que permitían a los productores participar activamente en otras instancias de la cadena (empaque, distribución, etc.). La mayor parte del área rural irrigada está dedicada a la producción de manzanas (las más numerosas son las variedades Gala, Red Delicious y Granny Smith); y peras. En menor medida se cultivan frutales de carozo (duraznos, ciruelas), vid para su consumo en fresco o para su vinificación, y hortalizas. La zona de chacras rodea la ciudad, creando una suerte de “cinturón verde” alrededor de ella. Es parte del paisaje característico de esta zona el intenso arbolado perimetral realizado en las chacras, generalmente con álamos, para proteger las plantaciones de los vientos. Quienes arriben a la región desde el aire podrán apreciar las formas geométricas de las chacras claramente demarcadas de esta manera. En el mes de septiembre el paisaje rural se transforma al entrar las plantaciones en épocas de floración y, hacia el fin del verano, se pueden ver ya cargadas de frutas a la espera de la cosecha. El crecimiento del casco urbano, controlado y dirigido por las autoridades municipales, ha ido ganando terreno al área rural, generando en ciertas zonas de la ciudad una convivencia de las zonas residenciales con las chacras.


La Margen Sur
Entre la magnitud de la estepa y los vallecitos fluviales: El territorio de la Margen Sur de los ríos Limay y Negro se añadió al ejido municipal cipoleño en 1987. Las más de 500.000 has. que lo integran llegan hasta la zona ubicada frente a los municipios neuquinos de Picún Leufú y Piedra del Aguila. Son aproximadamente 150 km de costa de río, y 70 km de costa sobre los lagos formados por los embalses de las presas de Arroyito y El Chocón (Ezequiel Ramos Mejía). El paisaje predominante en la zona es el típico de la meseta patagónica: semi-desértico, con vegetación de escasa altura y follaje. La propiedad de la tierra, se divide en grandes extensiones debido a la escasa productividad del suelo y solo permite la radicación de pequeños establecimientos de cría de ganado ovino y caprino para subsistencia. En algunas áreas aledañas a los ríos o lagos existen explotaciones agrícolas (de mayor o menor envergadura), principalmente de frutales de pepita, aunque hay también campos de fruta fina y de forrajes. El principal núcleo poblacional de la zona es Rincón de Las Perlas, establecido a orillas del Limay, donde viven alrededor de 4.000 habitantes y se explotan aproximadamente 400 has. bajo riego, con producción casi exclusivamente frutícola. Gran parte de la Margen Sur se ubica dentro del marco del “Área Natural Protegida Valle Cretácico”, creada por decreto provincial 3033/96. Esta zona es rica en restos fósiles (tanto vegetales como animales) y en atractivos turísticos varios que incluyen pinturas rupestres (Lonco Vaca), avistaje de fauna silvestre, y una serie de paisajes (El Anfiteatro, Los Gigantes, etc.) en los que se aprecian las caprichosas formas causadas por la erosión y las distintas etapas de formación del suelo.

Las rutas de acceso a la Margen Sur son:
– desde Neuquén, por el puente de Las Perlas (Valentina Sur); y por los coronamientos de los embalses de Arroyito y El Chocón.

Actualmente se encuentra en construcción el puente que cruzará el río Negro a la altura de la Isla Jordán que, una vez terminado, facilitará el acceso a la zona. La circulación dentro de la Margen Sur se da principalmente por la Ruta Provincial Nº 7, de ripio, que atraviesa el territorio desde la Isla Jordán hasta el coronamiento de la represa del Chocón.